No era el mejor momento de su vida. Los dias venían siendo de un gris tán tenue, que le parecía que vivía la vida en blanco y negro. Sentada en su habitáculo de seis metros cuadrados, cenaba su Kebab comprado al salir del trabajo mientras su pantalla de la holored le hyperresumía las últimas noticias del mundo del ocio. Se estrenaba otra remasterización en 3D de Definición Real de un clásico. Si disponías del equipo necesario, ya podías sentir el calor de sus protagonistas. Incluso podías oler los pétalos de Susu. En realidad ni sentías ni calor ni frío ni olías a nada, todo eran impulsos electricos que se aplicaban a tu cerebro para hacerte creer que sentías… una perfecta metáfora de lo que había sido su vida desde que la relación con M. se terminó (ya ni recordaba ni como ni porqué, ni cuando, ni siquiera sabía si le importaba).
Su cerebro ya no era como los que tenemos nosotros hoy en día, al igual que el nuestro no es como lo que eran los cerebros en el siglo. X, cuando los marineros eran capaces de ser guiados por las estrellas sin ayuda alguna de ningún “ordenador”. Cuando aún se usaba la lengua escrita… Cuando aún era legal poseer obras intelectuales.
No, ya no se podía poseer nada. Todo estaba en la holored, y si querías visionar algo, en cuanto lo seleccionabas ya te pasaban el recibo directamente a tu cuenta corriente. Cada vez que veías la película o clip de video, pagabas. Ya nada se “compraba”, porque nada se podía “tener”. Todo pertenecía a los gobiernos. Instantáneamente de la creación de una obra intelectual, dejaba de pertenecer a su dueño. Empezó, no en los Estados Unidos, como muchos podrían pensar, sino en Rusia. Y se extendió a todos los paises desarrollados. Si el invento que revolucionó los finales del siglo XX fué internet, en el XXII fué la ilegalización de la propiedad intelectual. Las economías de los paises desarrollados se incharon. Y la gente seguía feliz. Pan y circo, pero sin pan y sin circo.
Apenas le quedaban créditos para pasar la semana, así que pese a que le apetecía muchísimo volver a ver la holovisión de Qué Bello es Vivir (le traía recuerdos, pero no sabía de qué) decidió apagarla y ponerse a dormir. Pero el no soñar la aterraba, así que gastó su último crédito en programar un sueño placentero. A la mañana siguiente nunca los recordaba, pero se encontraba mucho mejor.
No es que sea el de la fantasía mi género preferido, o éste blog se llamaría de otra manera, pero vamos, que tampoco le hago ascos. A mí personalmente ni me la pone dura Harry Potter, ni fuí corriendo descargarme Narnia, Therabithia o Chochinnia, o como se llame el último pastel del género. Aunque el Señor de los Anillos ni me lo toquéis, que me lio a mamporrazo limpio a lo Sauron y aquí no queda ni la mujer de la limpieza.
Hoy, unos cuantos trailers más. Me quedaba por deciros que el comic de ciencia ficción The Surrogates ya está fichado para hacer peli, y la cosa puede ser bastante interesante, ya que se trata de C.F. con “chicha”, al más puro estilo Gattacca, vamos, con mensajillo para la sociedad actual.
Pero vamos a los trailers. Otra trilogía de libritos se ha llevado a la pantalla, ésta vez se trata de las obras del escritor Phillip Pullman, cargaditos de magos, brujas, ciudades analógicas, zeppelines, religión por un tubo, animalitos que hablan y niños que hacen magia. Vamos, que tiene cosas que llaman y otras que no… The Golden Compass, (La Brújula Dorada) se llama esta superproducción, y su trailer, que ya está disponible, no tiene mala pinta. El casting: Nicole Kidman (que parece sacada del anuncio del cava), Sam Elliott, Daniel Craig, como los más conocidillos.
Y si ya hemos empezado hablando de fantasía y estimpung de ése, pues no está de más que echemos una ojeada a Stardust, la peli del libro de Neil Gaiman, que también cuenta con otro casting que te cagas y aquí casi de más categoría. Michelle Pfeiffer, poniéndonosla durísima haciendo de bruja buenorra (¡se despelota, se despelota!), Robert de Niro, Claire Danes, Sienna Miller (¡joder qué de churris!), etc. Echad una ojeada a la web oficial.
Acabamos el post comentando que a ver si se estrena ya de una vez In the Name of the King, otra de acción, espadas y orcos, basada en el juego de rol (videojuego huuuuuuuy) Dungeon Siege. Se trata de ver a Jason Statman haciendo piruetas con la espada contra un montón de ejércitos de bichos feos, en resumen. Pero claro, uno después de ver 300, como que tiene ya la sensación de haberlo visto todo… ¿o aún quedan fricadas por ver? (sí, hablo de Watchmen).
De todos modos aquí os dejo el trailer. La web es bastante cutre y eso es señal de que están teniendo problemillas con la promoción de la peli. Igual están buscando el momento más adecuado para estrenarla. www.inthenameoftheking.com
Corría el año 1938 cuando la liaste. ¡Y cómo la liaste! En plena era dorada de los seriales radiofónicos, dijiste “Voy a hacer un serial radiofónico de La Guerra de los Mundos, pero me lo voy a currar”. Sí, sí, coño, pero te pasaste un poquito, macho…
No tuviste en cuenta que la gente no sabía ni que existía la novela de H.G. Wells. Que eran totalmente crédulos y que eran una panda de incultos (seguimos siéndolo vaaale). De hecho cualquier gobierno sigue tus pasos…
Empezaste narrando el libro. Pero luego lo adornaste con especiales informativos ficticios durante la publicidad, sacando de contexto la narración…
“-Es el fin. Corren hacia el río del este. Vienen a millares… están llegando como ratas…”
El resultado: gente emigrando, haciendo los bártulos y huyendo de la invasión. Granjeros cagadísimos que se encerraron en sus sótanos con las armas cargadas. Con toallas húmedas envueltas en la cabeza para evitar inhalar el gas mortífero que les dijiste que soltaban los marcianos. Tío, eras bueno… conseguiste acojonar a todo tu pais…
Pero luego tuviste que pedir disculpas, porque no veas como se pusieron… y eso que avisabas cada vez que empezabas el programa… ¡hasta te desmantelaron la emisora!
Alguien en Quito (Ecuador) tuvo también la genial idea de repetir tu hazaña. Pero allí la cosa fué peor, porque hasta murieron 20 personas, porque algunos llegaron a suicidarse. Incluso estoy seguro de que si hoy se hiciese bién, mucha gente que se cree hasta los guiones de Gran Hermano tragaría, ya te digo si picarían.
Era vd. el puto amo, sr. Welles. El sr. Wells también, claro.
Después del apocalis-si, to el mundo es vampiro y namás queda un tío, el último hombre. Soy Leyenda, la novela de Richard Matheson será llevada otra vez al cine con Will Smith como protagonista (ein). Ya lo hicieron con Charlton Heston en los 70 de una manera chunguísima (The Omega Man, El Último Hombre Vivo), pero lo que un servidor no sabía (o igual alguna vez me lo mencionó el sr. Satan y no macordaba) es que existe una versión del año 66 (huuuuy, por un seis más…) con Vincent Price (Last Man on Earth) que estaba un poquillo mejor en blanco y negrol. Tampoco es pa tirar cohetes, veremos que tal la nueva (siempre con temor). Dirige Francis Lawrence (Constantine fué su ópera prima)
Cuatro foticos del rodaje del principe de belé en ésta página (me da palo copiar los links)
Ultra-Mega-Freak. Crimson Skies es una historia sobre un universo alternativo, una épica retro-futurística o STEAMPUNK, género de ciencia ficción en el que, en un mundo como el nuestro, cambiamos las cosas justo en plena revolución industrial, del rollito si las cosas hubieran sido… distintas. Si la industria hubiera ido hacia otro lado… si las guerras hubieran acabado de otra manera, o si ciertos acontecimientos históricos que en su día cambiaron el rumbo de la historia… no hubieran sucedido nunca.
En el caso de Crimson Skies, que comenzó como un juego de mesa tipo Stratego, pero con combates aereos, (y figuritas de aviones y zeppelines), y acabó en mega-videojuego para PC y posteriormente X-Box, las naciones de los USA están todas divididas, y cada estado es independiente y hostil a cualquiera de sus vecinos. Hay una serie de prohibiciones y restricciones (Ley Seca), y los cielos son el dominio de numerosos piratas y maleantes.
El “argumento” de Crimson Skies es como un cocktail explosivo en el que yo os separaría algunos de éstos ingredientes: El Give Me Liberty, de Frank Miller y Dave Gibbons; Las Aventuras del Barón Rojo; Piratas del Caribe; Robin Hood, y las novelas PULP de Mafias y Cosanostras. No hay marcianos porque no han querido, vamos, pero sí elementos de muuuy ciencia ficción, como máquinas de controlar el clima y la electricidad, al más puro estilo TESLA. Por cierto, habrá que dedicar un post a éste nombre, sobretodo después de ver El Prestigio… y en elFriquiblog dedicaré un post casposo al grupo, de paso… huy me voy del tema, perdón…
Bueno el prota de Crimson Skies es el pirata del aire Nathan Zachary, un aventurero bastante típico, intrépido, muy amigo de sus amigos, y de unas cuantas señoras, audaz, guapo, etc, osea, otro mariconazo al más puro estilo Harrison Ford de jovencillo. Qué hijoputa el carpintero, anda que parecía tonto, ¿eh? Y ahora se pone un pendiente y se trinca a la Ally McBeal
El juego para PC de C.S. fué todo un puntazo en su momento, viajando por los Estados “desunidos” en un zeppelin/portaaviones, pilotando modelos imposibles de aviones rarísimos a la par que molones e interviniendo en misiones de ataque, rescates, atracos, escoltas… la versión para Xbox estaba basada en lo mismo, pero infinitamente más fácil de controlar y por supuesto con mayor calidad gráfica.
Existen también algunas novelas de C.S., publicadas en españa por Timun Mas, la editorial fricales por antonomasia de ciencia ficción y fantasía “rolerilla”. Yo me pillé un par de saldo en Gigamesh ésta semana, y son entretenidas, aunque malas de cojones literalmente hablando. Si bién C.S. es un concepto demasiado freak para ser llevado al cine por el tema de que no hay mucho que profundizar en los personajes y no es muy popular, sí que hubo algo muy parecido, o que recordaba bastante hace bién poquito.
Estoy hablando de Sky Captain and the World of Tomorrow, un peliculón que ántes fué un cortometraje hecho por un fanático de los clásicos del cine de aventuras. Con Jude Law y Gwyneth Paltrow protagonizando un qué se yo encima de una pantalla azul, la peli es una maravilla gráfica y todo un homenaje a centenares de títulos, en especial “La Vida Futura”, “La Guerra de los Mundos”, “Flash Gordon”, “Horizontes Perdidos” (ÉSTA ÚLTIMA UNA BOMBA, OBRA MAESTRA DE CAPRA), los comics de Nick Furia agente de S.H.I.E.L.D. (Y Angelina Jolie con un parche en el ojal)…
Al igual que en Crimson, hay como una especie de “retrofuturo”, pero sin politiqueo. La peli es en casi perfecto blanco y negro, y no sabemos de donde sale el héroe, pero está ahí. Se va con la reportera a descubrir la grán amenaza del típico científico loco que quiere destruir el mundo. Luego resulta ser Sir Lawrence Olivier, por ordenador, obviamente, no jodamos. No iba a ser el malo un craneo parlanchín… ahí con el bigotillo…
Se calcan muchos planos de carteles y fotogramas de películas y gráfica de la época de los años 30, pero sin muchas pretensiones, porque la peli como ya digo es un homenaje honesto, dificilmente igualable, tanto en respeto como en buén gusto. Un delicatessen para todos los amantes de los grandes clásicos y para las nuevas generaciones, que aún no entienden por qué la nueva trilogía de StarWars es una puta mierda pinchada en un palo y servida en una bandeja de plata hyperkistch. ¿Qué? ¿Algún problema putos friquis de mierda? ¡Decidmelo a la cara! ¡Vamos! ¡Bwajajajajaa! Panda buj(CENSURADO)
Leo en la revista Sci Fi que se prepara ya el rodaje (en hachedé) de la tercera entrega de Starship Troopers. Al parecer volveremos a ver a LuisMiguel-Casper Van Diem al mando. Mucha gente aún no sabe que la peli original, del siempre provocador y polémico Paul Verhoeven (Robocop, Showgirls, Los Señores del Acero), está basada en una intensísima novela del escritor Robert A. Heinlein, cargada de sarcasmo, trajes Hi Tech y tecnología punta, cosa impresionante tratándose de un escrito de finales de los años 50.
La peli centró su acción en lo que entendemos como una mofa del fascismo, y dejó de lado el tema de la acción pura y dura y las superbatallas.
En lo que a la primera secuela se refiere, Starship Troopers II, se trata de una flojilla producción de serie B, en la que una nueva clase de bicho se introduce en los humanos para tomar control de ellos, lo cual convertía la película en otra revisión de los ultracuerpos. Aunque por supuesto, es entretenida.
También existe una serie de animación 3D bastante currada (Roughnecks), y que está a medio camino entre la película de Verhoeven y la novela de Heinlein.
La gente se toma con demasiada simplicidad el tema del cambio climático, el derretir polos, y todo éso. Quiero decir, que muchos creen que cuando sigan subiendo las temperaturas y nos quedemos a la espera de la próxima glaciación, el mundo se va a acabar.
Y una polla como una olla, diría nuestra madre tierra. Se acabará la humanidad, pero al mundo, le queda mucho, mucho por decir. El poder de la naturaleza radica en su propia capacidad para evolucionar y adaptarse. Decídselo a los dinosaurios (por cierto, la mayoría estaban cubiertos de plumas, y no de escamas, como nos pintan siempre).
Tirad p´alante, hacia el futuro, dentro de chorrocientas glaciaciones. Del ser humano, tal y como hoy lo conocemos, como que queda bién poquito, pero del resto de especies, tal cual. Cuando el sol está a un plis de convertirse un supernova, las especies que quedan en la tierra están en la cumbre de la evolución.
Medio planeta está coronado por un gigantesco arbol de infinitas ramificaciones, el baniano. Sus troncazos atraviesan continentes enteros. Casi toda la superficie del planeta es selva. Pero selva animal. Las plantas han llegado a comportarse como los animales. Comen carne, y luchan salvaje y furiosamente. Y al mar, ni te acerques: las algas, sólo con olerte, salen de golpe como látigos de debajo de las rocas para hacerte trizas y así poder digerirte mejor. La especie “humana” es el último (pero último, último) eslabón del ecosistema.
Los humanos se mueven en jóvenes grupos, y van cayendo a éso de dos o tres por día. Un humano que pase ya la veintena es un viejo que sólo puede hacer que entorpecer el paso de los jóvenes. ¿Objetivo? Sobrevivir. Su aspecto va tirando más a lo que sería un mono verde sin pelo que a un homo sapiens. Y son, a la mayoría de plantas, lo que son a los murciélagos los mosquitos: carne fresca. Vigila, porque si te intentas refugiar en un tronco hueco de árbol, éste se cierra y protagonizarás una digestión de semanas, una muerte que no le deseo a nadie (bueno, a…).
Es la novela con más acción que he leido nunca (vale, tampoco leo tanto). No pasan dos páginas sin que alguien la palme. Pero ésto enfatiza la idea que quiere darnos a entender el autor: esperanza de vida media de unos trece años, si eres un campeón olímpico. Jodidísimo.
En la sinopsis de la solapa del libro, se nos habla de un mundo “cerrado”. Ésto es, en el mundo de la ciencia ficción, un mundo, en el que sus protagonistas no tienen ni idea, ni se preguntan qué ocurrió, cómo era ántes el mundo, y cómo llegó a convertirse éste y ellos mismos en lo que son. Normal, están demasiado ocupados intentando sobrevivir.
Me encantaron los Guatapanzas, esos torpes hombres barrigudos, con un cordón humbilical que los unía a su arbol, con el que vivían en perfecta simbiosis. Y la morilla, el malévolo hongo que se apropiaba de la voluntad de su huesped, ya fuera un arbol o un humanoide. Después de leer sobre las morillas, si notais un día como si se os cagara un pájaro en la cabeza, y al momento ois una voz en vuestra cabeza que os da órdenes, estáis jodidos: ella tiene un plan para cubrirlo todo y controlar la memoria colectiva de todo el planeta.
Sí, una ida de olla. Otra obra maestra. Por favor, no hagan peli.
Novela (1951) de Ray Bradbury y película (1966) de François Truffaut. En un futuro muy parecido a nuestra actualidad, pero llevada a un punto muy radical, los libros están prohibidos. No se puede leer ni mucho menos tener libros. Desde que las casas son a prueba de incendios, los bomberos cambiaron después de la gran guerra su función. Ahora, son un cuerpo del estado que tiene la función de ir a quemar todos los libros que se encuentren. Si conoces a alguien sospechoso, deja su nombre en el buzón de los bomberos y ellos irán a hacerle una visita…
La gente tiene cada vez teles más grandes en su casa. Ha llegado un punto, en que toda la pared de un domicilio es una gran pantalla. Los más adinerados tienen todas las paredes de su casa de pantalla. Nadie es feliz ni infeliz. Simplemente miran en la tele absurdos programas interactivos y toman drogas para poder dormir.
Guy Montag es un bombero que nunca se ha planteado por qué hace lo que hace, como muchos otros ciudadanos. Hasta que un día, decide guardarse uno de los libros que confiscan para quemar. A partir de aquí, su vida cambiará totalmente…
La película de Truffaut no contaba con grandes efectos especiales, por lo que no se pudieron representar elementos demasiado futuristas, como los que salían en la novela. Aún así, a mí me encanta, no sé ya cuántas veces la he visto. La protagonizaban Julie Cristie y Oscar Werner, y la primera de los dos tenía doble papel en el film: era la mujer de Montag, morena con pelo largo y muy tonta, y su vecina, Clarisse, rubia, con el pelo corta y lista (porque lee, claro). El final es totalmente genial, y no os lo pienso contar para que la veais. También como curiosidad, la película no tiene créditos, los lee en voz alta una voz en off, mientras solo vemos antenas y más antenas de televisión.
En “algo” relacionaba Michael Moore su documental Fahrenheit 9/11 con la “quema de libros” que parece hacer su gobierno. Fahrenheit 451 es exactamente la temperatura a la que el papel es consumido por las llamas, 233 grados centígrados exactamente.
Está al caer un nuevo remake para 2007, dirigido por Frank Darabont (La Milla Verde)